Ahora que las niñas están de Half-Term estamos aprovechando en casa para visitar ese cine de los 80-90 que no han probado aún:
Buah, acordaros cuando bajabas al videoclub y te encontrabas con esta carátula.
Ojo, la película ha envejecido bien. pese a tener un montaje más lento, clásico y unos planos estables y poco deslumbrantes, el director John McTiernan en 1987 supo salir al paso con este peliculón que le abrió camino para dirigir Jungla de Cristal al año siguiente.
Con todos los tópicos del cine de acción de entonces, la película de 107 minutos funciona como un reloj suizo, va poco a poco adentrándose en la trama y se va volviendo cada vez más loca.
Su ultimo acto es una barbaridad. Con apenas un par de líneas de diálogo (si, esas francesitas ingeniosas de tipo duro se ven muy reducidas y se agradece) se mantiene la atención entre Arnold y el Depredador, un duelo de 30 minutos con la música de Alan Silvestri (una partitura increíble) como narradora de la acción, pare puro cine experimental, no recordaba lo atrevido que puede llegar a ser ver imágenes e imágenes sin una sola frase. Una exquisitez muy disfrutable.
Si, Depredador merece estar en el mito que se le tiene, no nos llevamos por la nostalgia, es una buena película.

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