viernes, 10 de octubre de 2014

¿Que ha pasado en Rokugán desde que dejamos de jugar? (parte 1 de 6)

1123 El Golpe del Clan Escorpión.


Bayushi Shoju, Campeón del Clan Escorpión, predijo el regreso de Fu Leng. Profecías secretas le informaron que el último Hantei (nombre del Clan del Emperador) condenaría al Imperio y predecería el regreso del señor oscuro. El corazón de Shoju se llenó de terror y buscó formas de detener la catástrofe venidera. Decidió que la única opción que tenía era acabar con la dinastía Hantei. Conspiró durante un año y finalmente asaltó la capital (Otosan Uchi) con su clan, asesinó al Emperador y trató de tomar el control del Imperio por la fuerza. Este suceso se conoció más adelante como El Golpe del Clan Escorpión. Los Grandes Clanes (y los PJ) se aliaron para derrotar al Clan Escorpión y Shoju pereció por su temeridad.

Shoju no consiguió eliminar al hijo del emperador, y Hantei XXXIX ascendió al trono tras el fracaso del Golpe. Desbandó oficialmente al clan Escorpión y ejecutó a muchos de sus líderes como castigo por sus acciones. El joven Emperador desbandó también a la familia Akodo (del clan del León), en venganza por el fracaso de su líder Akodo Toturi en proteger al anterior Emperador del ataque de Shoju. Para Toturi, el Emperador se reservó el peor castigo que se puede imaginar para un samurai de tan alto rango: le negó el derecho de sepukku y lo obligó a convertirse en ronin.



Sin embargo Yogo Junzo (Daimyo de la familia Yogo de Shugenjan del Clan Escorpión) escapó a la persecución del clan Escorpión y, lleno de ira por el resultado fatídico del golpe, abrió un Pergamino Negro para castigar al Imperio por la derrota de Shoju.
Al abrirlo, el Pergamino Negro extiende una letal plaga por todo Rokugán conocida como la Enfermedad Debilitante.


De esta manera, Yogo Yunzo adquiere la Mancha de las Tierras Sombrías y se transforma en una perversa criatura no-muerta. Poco después, Junzo abre un segundo Pergamino Negro proporcionando un pequeño asidero a Fu-Leng en el reino mortal así el Dios Oscuro se aferra inmediatamente a la débil mente y alma del joven Emperador Hantei XXXIX y Fu-Leng comienza a susurrarle al oído.

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